Hablamos sobre huella de carbono con el CEO del hotel Málaga Premium
El pasado martes, a puerta cerrada, tuvo lugar el encuentro de entrega del certificado de verificación de la Huella de Carbono Corporativa del MÁLAGA PREMIUM HOTEL&HOSTEL, enseña hotelera del malagueño GRUPO PREMIUM. En este mismo encuentro tuvimos ocasión de entrevistar a José Manuel Montalvo, CEO y Co-Fundador del grupo, para saber un poco más sobre la historia que hay antes y después de este hito.

Toda transformación empieza con una decisión. ¿Qué os llevó en Hotel Málaga Premium a querer medir y verificar vuestra huella de carbono?
En nuestro caso no hubo un único momento de «clic», sino una evolución. Llevábamos tiempo trabajando para hacer del Hotel Málaga Premium un establecimiento cada vez más responsable, incorporando pequeñas mejoras en eficiencia energética, gestión de residuos o consumo de recursos. Pero llegó un punto en el que entendimos que, si queríamos hablar de sostenibilidad con rigor, necesitábamos medir nuestro impacto de forma objetiva.
La huella de carbono nos permitía pasar de las buenas intenciones a los datos. No queríamos limitarnos a decir que estábamos haciendo las cosas mejor, sino saber exactamente dónde estábamos, qué impacto generábamos y en qué áreas podíamos mejorar.
También influyó el contexto. Vemos cómo tanto los viajeros como las empresas con las que trabajamos valoran cada vez más el compromiso ambiental, y creemos que el sector hotelero tiene una responsabilidad importante en este ámbito. Entendimos que adelantarnos y hacerlo de manera voluntaria era la mejor forma de prepararnos para el futuro.
En definitiva, más que responder a una obligación, fue una decisión estratégica y de convicción. Queríamos que la sostenibilidad formara parte de nuestra manera de gestionar el hotel, y sabíamos que el primer paso para mejorar era conocer con precisión nuestro punto de partida.

Cuando iniciasteis el proceso de cálculo y verificación de la huella de carbono, ¿qué esperabais encontrar y qué descubristeis realmente?
Al iniciar el proceso, esperábamos obtener una fotografía clara y objetiva de nuestro impacto ambiental. Teníamos en marcha diferentes iniciativas relacionadas con la eficiencia energética, la reducción de residuos o el consumo responsable, pero nos faltaba una visión global que nos permitiera entender qué impacto tenían realmente y dónde debíamos centrar nuestros esfuerzos.
Lo que nos encontramos fue un proceso mucho más enriquecedor de lo que imaginábamos. La medición y la verificación no solo nos proporcionaron datos fiables, sino que nos ayudaron a ordenar toda la información, revisar procesos internos y descubrir aspectos que, sin un análisis riguroso, habrían pasado desapercibidos.
También entendimos que la sostenibilidad no puede basarse únicamente en la voluntad o en acciones aisladas. Para que tenga credibilidad, es necesario medir, verificar y hacer seguimiento de los resultados. Esa es la diferencia entre tener buenas iniciativas y contar con una estrategia sólida, respaldada por datos.
Además, uno de los aprendizajes más importantes fue comprobar que, aunque uno pueda tener una idea general de dónde se generan los principales impactos, la realidad que muestran los datos siempre aporta una perspectiva mucho más precisa. Medir nos permitió sustituir intuiciones por información objetiva, y eso cambia la forma de tomar decisiones.
Quizá la principal lección fue entender que calcular la huella de carbono no consiste solo en obtener una cifra, sino en conocer mejor cómo funciona tu organización. Es una herramienta de gestión que te ayuda a identificar prioridades, fijar objetivos realistas y medir si las decisiones que tomas realmente están dando resultados.
Al final, nos quedamos con una idea muy clara: lo que no se mide es muy difícil mejorarlo.
En un proyecto como este, los datos cuentan una parte de la historia y las personas cuentan la otra. ¿Cómo participó el equipo del hotel en el proceso?
Uno de los aspectos más positivos del proceso fue comprobar que la sostenibilidad no puede depender de un único departamento. Aunque la coordinación partió desde la dirección, el proyecto necesitó la implicación de diferentes áreas del hotel para recopilar información, revisar procesos y entender cómo influye cada actividad en nuestra huella de carbono.
Departamentos como mantenimiento, administración, recepción o pisos aportaron información clave y demostraron una gran disposición para colaborar. Cada uno, desde su ámbito, contribuyó a que el resultado fuera lo más preciso posible.
Más allá de los datos, el proceso también sirvió para generar una mayor concienciación dentro del equipo. Muchas personas empezaron a comprender cómo pequeñas decisiones del día a día pueden tener un impacto real en el comportamiento ambiental del hotel.
Al final, la mayor enseñanza fue que la sostenibilidad es un proyecto colectivo. Cuando las personas entienden el propósito y ven que su trabajo forma parte de un objetivo común, el compromiso surge de forma natural. Ese ha sido, probablemente, uno de los resultados más valiosos de todo el proceso.
Este proyecto se suma a otras iniciativas que ya veníais desarrollando. ¿Cómo encaja la medición de la huella de carbono dentro de vuestra forma de entender la sostenibilidad?
Creo que una de las claves fue que este proyecto no partía de cero. En Hotel Málaga Premium llevábamos tiempo incorporando la sostenibilidad como un criterio más en nuestra forma de gestionar el negocio. Habíamos puesto en marcha distintas iniciativas relacionadas con la eficiencia, el consumo responsable y la apuesta por proveedores de proximidad, por lo que existía una base sólida sobre la que construir.
Un ejemplo de ello es que nuestros dos espacios gastronómicos, Bendito y Yubá Experience, han obtenido recientemente el distintivo Sabor a Málaga, un reconocimiento que pone en valor el trabajo con producto local y de kilómetro cero. Para nosotros, este tipo de iniciativas no solo apoyan a los productores del entorno, sino que también forman parte de una manera más responsable de entender la actividad hotelera.
Esa cultura hizo que el proceso de medición y verificación de la huella de carbono fluyera con bastante agilidad. Los distintos departamentos entendieron desde el principio que no se trataba únicamente de cumplir un requisito, sino de disponer de una herramienta que nos ayudara a gestionar mejor y a tomar decisiones con datos objetivos.
Al final, creemos que la sostenibilidad no se construye con una única acción, sino con muchas decisiones coherentes que se van sumando con el tiempo. La verificación de la huella de carbono ha sido un paso más dentro de ese camino, permitiéndonos dar mayor rigor y credibilidad a un compromiso que ya formaba parte de la cultura del hotel.
Ya veníais trabajando en sostenibilidad, pero decidisteis someter ese esfuerzo a una verificación independiente. ¿Qué valor os aporta contar con el aval de Cámara Certifica?
Desde el principio tuvimos claro que no queríamos que nuestro compromiso con la sostenibilidad se quedara en una declaración de intenciones. Estábamos convencidos de que estábamos haciendo las cosas bien, pero también entendíamos que, si queríamos transmitir confianza, era importante que ese trabajo pudiera ser contrastado y validado por una entidad independiente.
Contar con la verificación de Cámara Certifica aporta precisamente ese valor: rigor, objetividad y credibilidad. No solo confirma que el cálculo de nuestra huella de carbono se ha realizado siguiendo una metodología reconocida, sino que también garantiza la trazabilidad de la información y la fiabilidad de los resultados.
Además, una verificación externa nos aporta una visión mucho más exigente de nuestro propio desempeño. Nos ayuda a identificar oportunidades de mejora y nos anima a mantener un compromiso constante, porque sabemos que la sostenibilidad es un proceso de evolución continua, no una meta que se alcanza una sola vez.
De cara a nuestros clientes, proveedores y colaboradores, también supone un mensaje muy claro. Significa que cuando hablamos de sostenibilidad lo hacemos con hechos, con datos verificados y con el respaldo de una entidad independiente. En un contexto en el que existe una creciente sensibilidad hacia el greenwashing, creemos que esa transparencia marca una diferencia importante.
En definitiva, la verificación convierte el compromiso en un hecho demostrable. Nos permite comunicar con mayor confianza lo que estamos haciendo y, al mismo tiempo, nos exige seguir avanzando con la misma seriedad y responsabilidad con la que iniciamos este camino.
Mirando al futuro, ¿qué papel va a jugar la huella de carbono verificada en la nueva etapa de sostenibilidad de Hotel Málaga Premium?
Sin duda, lo vivimos como un punto de partida. La verificación de la huella de carbono no es una meta en sí misma, sino una herramienta que nos permite avanzar con mayor conocimiento, rigor y capacidad de decisión. Ahora sabemos cuál es nuestro punto de partida y, lo más importante, tenemos una base sólida sobre la que fijar objetivos y medir nuestros progresos en los próximos años.
Nuestro compromiso es seguir incorporando la sostenibilidad de forma transversal en todas las áreas del hotel. Eso significa continuar mejorando nuestra eficiencia, seguir apostando por proveedores locales y por iniciativas como las que ya desarrollamos en Bendito y Yubá Experience con el distintivo Sabor a Málaga, además de buscar nuevas formas de reducir nuestro impacto ambiental sin renunciar a la calidad de la experiencia que ofrecemos a nuestros huéspedes.
Creemos que el turismo del futuro será cada vez más responsable, y queremos formar parte de esa evolución. No porque sea una tendencia, sino porque entendemos que gestionar un hotel implica también generar un impacto positivo en el entorno, en la economía local y en las personas que nos visitan y trabajan con nosotros.
Si esta verificación nos ha enseñado algo es que la sostenibilidad no es un proyecto con fecha de inicio y fin, sino un proceso de mejora continua. Cada paso nos permite identificar nuevas oportunidades, plantearnos nuevos retos y seguir evolucionando como empresa.
Nos gustaría que, dentro de unos años, al mirar atrás, esta certificación no se recordara como el gran logro, sino como el momento en el que decidimos dar un paso más y convertir la sostenibilidad en una parte aún más sólida de la identidad de Hotel Málaga Premium. Ese es, realmente, el camino que queremos seguir.
Si otra empresa hotelera o turística de Málaga estuviera dudando si iniciar este camino, ¿qué le diríais desde vuestra experiencia? ¿Qué consejo os hubiera gustado recibir antes de empezar?
Les diríamos que no esperen a tenerlo todo perfecto para empezar. Muchas veces pensamos que primero hay que desarrollar una gran estrategia de sostenibilidad y después medir, cuando en realidad ocurre al revés: medir es lo que te permite saber dónde estás y cuáles deben ser tus prioridades.
Nuestra experiencia nos ha demostrado que el proceso aporta mucho más que un dato o un certificado. Es una oportunidad para conocer mejor tu organización, implicar a los equipos, identificar oportunidades de mejora y tomar decisiones con una base objetiva.
También les recomendaríamos apoyarse en entidades y profesionales que conozcan este tipo de procesos. Contar con el acompañamiento adecuado facilita mucho el camino y permite que la empresa se centre en lo realmente importante: aprender y mejorar.
Y, sobre todo, les diríamos que entiendan la sostenibilidad como una inversión de futuro y no como una obligación. Los clientes, las empresas y la propia sociedad valoran cada vez más a las organizaciones que actúan con transparencia y responsabilidad, pero, más allá de eso, creemos que es una forma de gestionar mejor cualquier negocio.
Al final, la huella de carbono no es solo una herramienta para medir emisiones; es una herramienta para evolucionar como empresa. Si nuestro sector quiere seguir siendo competitivo y contribuir al desarrollo sostenible de Málaga, este tipo de iniciativas dejarán de ser una excepción para convertirse en una forma natural de hacer las cosas. Cuanto antes se empiece, antes se podrán tomar decisiones que generen un impacto positivo y duradero.