¿Te ayudamos?

¿Sabría tu empresa reaccionar ante una emergencia?

No es necesario ser el dueño de un teatro o de un estadio para preocuparse por las situaciones de emergencia que pueden darse bajo nuestra responsabilidad. Allá donde concurren las personas, ya sean trabajadores o público, siempre hay un riesgo; por lo que no es de extrañar que esta preocupación se extienda a otro tipo de organizaciones como puedan ser centros logísticos, estaciones de viajeros, gasolineras o grandes industrias.

También es cierto que estas preocupaciones no nos acompañan diariamente y que estos “fantasmas” o miedos reaparecen únicamente cuando en los titulares encontramos desgracias que han tenido lugar en entornos más o menos cercanos al nuestro.

Allá donde concurren las personas, ya sean trabajadores o público, siempre hay un riesgo.

En esas ocasiones nos tratamos de imaginar cual hubiera sido nuestra reacción en esa misma situación pero… ¿Somos realmente conscientes de todas las situaciones de peligro en las que se puede ver envuelto nuestro negocio? ¿Sabríamos qué hacer en cada una de esas situaciones?

La mayoría de las veces, las decisiones que se toman en los primeros minutos tras declararse la situación de emergencia marcan la diferencia entre que la situación acabe sólo en un susto o que derive en tragedia. Por tanto, anticiparse a las peores situaciones y haber hecho el ejercicio de preguntarse “¿qué haría yo si…?” puede librarnos de situaciones realmente incómodas y dolorosas.

Este ejercicio es el “germen” a partir del cual comienza el sistema de trabajo de la norma ISO 22320; una norma poco conocida todavía en España, pero que actualmente está siendo empleada por instituciones como el SAMUR o el EIBAR Club de Fútbol.

Haber hecho el ejercicio de preguntarse “¿qué haría yo si…?” puede librarnos de situaciones realmente incómodas y dolorosas

Este sistema requiere que se tomen de antemano las decisiones sobre qué hacer en cada hipotética situación y que, además, se documenten y se transmitan al equipo para que la reacción pueda resultar lo más ágil posible si la situación adversa acaba siendo real. El sistema también requiere que se identifiquen previamente quiénes van a ser los agentes encargados de cada acción y cómo han de coordinarse las acciones con los distintos cuerpos de emergencias.

Tanto para la puesta marcha de este sistema, como para su certificación, es vital la realización de simulacros que demuestren que cada escenario previsto y su cadena de acciones a emprender ha sido correctamente asimilada e interiorizada por todos los agentes implicados en dar respuesta.

Autor


Óscar Pineda
Auditor

Óscar es auditor jefe de Cámara Certifica para la certificación de Sistemas de Gestión relacionados con el área de seguridad de las personas. En relación a la norma ISO 22320, ha sido el auditor líder para la realización de las auditorías de certificación, entre otros, de SAMUR en Madrid.

Servicios Relacionados